Lindsey Vonn, la jefa del esquí que con 41 años sigue dando guerra
La estadounidense busca en los Juegos Olímpicos de Cortina ganar la que sería su cuarta medalla en el evento en una historia de superación
La historia del esquí alpino no se entendería en este siglo XXI sin la figura de Lindsey Vonn. La estadounidense se ha convertido en la inspiración de varias generaciones por su tesón, hambre y pasión por el deporte blanco.
41 años no es edad para seguir en la élite en un deporte de tantísimo riesgo como el esquí, pero Vonn ha hecho de su capa un sayo para aguantar una disciplina superlesiva. Lo más meritorio, además de la edad, es que compite en la categoría que más riesgo y velocidad conlleva.
Vonn, en esta etapa final de su carrera deportiva, se ha especializado en la categoría de descenso. En ella se alcanzan velocidades superiores a los 120 km/h y cualquier caída puede suponer el final a una carrera deportiva.
Una carrera más longeva que la de LeBron
Técnicamente Lindsey debería estar retirada desde hace tiempo si hubiese hecho caso a los médicos, que tantas veces le han intervenido en sus maltrechas y reconstruidas rodillas. "Seguiré compitiendo mientras mi cuerpo me lo permita", es su lema.
La norteamericana acaba de sumar una nueva gesta a su ya dilatada carrera deportiva, clasificándose para los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina que se celebran en 2026. Vonn acudirá a sus quintos Juegos tras haber debutado en 2002 en el evento celebrado en Salt Lake City.
Por el camino, cientos de victorias, decenas de caídas, múltiples reconocimientos y un palmarés único en la historia del esquí alpino. Lindsey se presentará en Italia con el objetivo de conseguir el segundo oro olímpico de su carrera, 16 años después del primero que logró en Vancouver.
Adicta a la velocidad
La estadounidense reapareció en las pistas hace un año después de haber permanecido retirada desde 2019, cuando se marchó con un podio en descenso en los Mundiales de Are.
Su retorno se ha producido después de reconstruirse parcialmente su rodilla derecha con una prótesis de titanio. A ojos de los olímpicos esta intervención la convierte prácticamente en paralímpica, para que nos hagamos una idea de la magnitud de la operación.
Vonn, sin embargo, olvidó la palabra dolor y volvió a esquiar viéndose al nivel de las deportistas más jóvenes. En este 2025, ya ha ganado el descenso de la prestigiosa pista de St. Moritz, convirtiéndose así en la esquiadora más veterana que gana una prueba de la Copa del Mundo a la edad de 41 años y 52 días.
Le espera la historia
No hay que pellizcarse para saber que Vonn luchará por hacer historia en Milán-Cortina gracias una experiencia que le ha permitido competir en Juegos Olímpicos cuando no existía ni el WhatsApp, ni Instagram ni miles de aplicaciones que hoy dominan nuestra vida.
La esquiadora no tiene nada que perder tras haber ganado tres medallas olímpicas, ocho mundiales y en cuatro ocasiones la clasificación general de la Copa del Mundo de esquí alpino. Este año va quinta en la general y lidera en la categoría de descenso.
A lo largo de su carrera, Vonn ha conseguido un total de 83 victorias y 140 podios siendo la segunda mujer más laureada de la historia del deporte nevado. El reto de ganar una medalla olímpica con su edad, sin embargo, la situaría en una dimensión nunca vista en el deporte mundial.